El rescate que no salvó al Popular: recibió el respaldo de la gestora Pimco ocho días antes de su resolución

PorAPBPE

El rescate que no salvó al Popular: recibió el respaldo de la gestora Pimco ocho días antes de su resolución

Fuente: El Mundo.

Seis meses después de la resolución de Banco Popular ordenada por Bruselas, afloran nuevas muestras de que la entidad contó hasta el último momento con el respaldo de inversores de primera fila dispuestos a jugar el papel de ancla y comprometerse en un rescate privado a través de una ampliación de capital de hasta 4.000 millones de euros.

La existencia de una alternativa viable a la liquidación de Popular hubiera evitado a accionistas y acreedores perder más de 3.000 millones de euros el pasado mes de junio. Bruselas, sin embargo, sostiene que accionistas y bonistas cargaron con los costes porque no hubo mejor solución.

Sin embargo, hubo un plan avanzado que Elke König, presidenta del organismo europeo de resolución nunca ha comentado. Pacific Investment Management Company (Pimco), una de las mayores gestoras de renta fija del mundo, con 1,6 billones de euros gestionados en activos, puso su interés sobre la mesa. El pasado 30 de mayo, una semana antes de la resolución de Popular, Pimco declaró por escrito su compromiso de suscribir hasta 300 millones de euros en una ampliación de capital que reforzara el banco, según una carta a la que ha tenido acceso este diario.

La gestora se dirigió en estos términos a la sede española de Deutsche Bank en Madrid, probablemente una de las entidades que mejor conocía el verdadero estado del balance de Popular. El grupo alemán había sido contratado a finales de 2016 por Ángel Ron para estructurar la mayor parte de los activos tóxicosacumulados en el balance y venderlos en el mercado en un proyecto bautizado como Sunrise.

Estos activos y la falta de capital para cubrir el riesgo que representaban eran el problema que asfixiaba al Popular, cuyo negocio puramente bancario era, por el contrario, muy apreciado. «Hemos recibido todos los permisos necesarios para suscribir esta declaración de interés», señalaba Pimco en el escrito, matizando inmediatamente que su inyección definitiva en Popular estaría sujeta al consejo ejecutivo de la firma y a una auditoría de los activos.

Por esas fechas, según informó ABC, el presidente de Deutsche Bank España, Antonio Rodríguez Pina, había trasladado por escrito al presidente de Banco Popular, Emilio Saracho, su intención de armar un grupo de inversores capaz de levantar 4.000 millones de euros para rescatar la entidad, suscribiendo al menos la mitad.

Pimco era uno de los más relevantes, aunque la gestora no confirmó a este diario sus movimientos en relación a Banco Popular. También Barclays, la familia mexicana Del Valle y el inversor chileno Luksic habían declarado su interés. Los inversores en bonos convertibles y subordinados del banco perdieron 850 millones de euros y varios de ellos como Algebris, Anchorage o Ronit han pedido que se anule la resolución del banco y se destituya a Elke König, presidenta de la autoridad europea de resoluciones bancarias.

Así pues, la oferta de un salvavidas para Popular existía ya a finales de mayo, ocho días antes de su final, cuando se daba casi por hecho que ni Bankia ni BBVA ni Santander se harían cargo de él.

Accionistas y bonistas que perdieron todo no pueden saber si el capital que estaban dispuestos a aportar bastaría para cubrir las necesidades del banco en tiempo y volumen de capital. Bruselas, que ha contratado al despacho de abogados Linklaters para defenderse, se ha negado a facilitar la auditoría de Deloitte que justificó su intervención así como a explicar el procedimiento que siguió, incluyendo la valoración de ofertas de rescate como la que dirigía Deutsche Bank con el apoyo de Pimco.

«El problema no es tanto perder el dinero como saber por qué lo has perdido», explica el representante de un inversor que ha visto desaparecer cientos de millones de euros en Popular. Esta fuente reconoce que difícilmente el grupo participante en la ampliación de capital hubiera actuado tan rápido como Santander en la estabilización y saneamiento de Popular. Pero señala que Ana Botín ha aplicado una depreciación excesiva a los activos de Popular y que, además de los intereses de los clientes, la ley reconoce los de accionistas y acreedores. «Decir que murió por un problema de liquidez cuando todo el sistema griego ha sido rescatado es una estupidez. ¿Realmente consideraron todas las opciones para no perjudicar a los inversores privados?», se pregunta.

La duda es algo que, en opinión de los analistas de HSBC, uno de los mayores bancos del mundo, lleva a plantearse «la transparencia y estandarización de los procesos de resolución en la Unión Bancaria europea o la indiferencia de las autoridades a los derechos de acreedores y propietarios».

La entidad había entrado en barrena en su último mes y medio en una espiral de huida de accionistas y depositantes que sacaron 14.000 millones de euros del banco. Los inversores que permanecieron sabían que el rescate sería duro pero que tendrían opciones, como ha sucedido con el banco italiano Unicredito, que para sanear más de 50.000 millones en activos improductivos amplió capital por 13.000 millones en marzo.

La propia König se ha visto envuelta en este proceso ya que el 23 de mayo reconoció públicamente que la institución que preside vigilaba de cerca la situación de Popular, encendiendo aún más los temores de clientes e inversores.

About the author

APBPE administrator

La APBPE - Asociación de Perjudicados del Banco Popular Español, tiene como objetivo defender los intereses de sus miembros frente actuaciones de dudosa legalidad del Banco Popular.

Deja un comentario