¿Los problemas del Banco Popular le podrían llevar a la quiebra?

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¿Los problemas del Banco Popular le podrían llevar a la quiebra?

Fuente: El Economista

El presidente del Popular, Emilio Saracho, se enfrentará a sus accionistas por primera vez en la junta del próximo lunes. Después de algo más de dos meses en el cargo, se espera que ofrezca algunos trazos de su estrategia para revertir la situación de la entidad y garantizar su supervivencia, bien como una entidad independiente, bien a través de una fusión.

¿Por qué hay junta del Popular el lunes si se celebró otra hace apenas dos meses?

La anterior junta fue de carácter extraordinario y tenía como cometido específico aprobar el nombramiento de Saracho como consejero del banco, además de nombrar a dos nuevos consejeros independientes. Esta junta, de carácter ordinario, es la que debe aprobar las cuentas de 2016, en las que el banco presentó unas pérdidas históricas de 3.485 millones de euros, pero que se verán incrementadas en otros 129 millones tras las correcciones que efectuará la entidad por las conclusiones de un informe de su auditoría interna. Si el ambiente en la anterior junta, la de febrero, fue el más tenso recordado en el banco, la próxima cita tampoco será fácil, con unos pequeños accionistas que buscan la posibilidad de demandar al antiguo equipo gestor por los continuos recortes en la cotización.

¿Por qué se cambian las cuentas de 2016?

Una auditoría interna encargada por Saracho descubrió provisiones insuficientes en varios ejercicios, además de detectar algunas financiaciones ligadas a la compra de acciones en la última ampliación de capital. Los efectos de los ajustes no son tan importantes, en opinión del actual equipo gestor y de la auditoría externa, PwC, como para reformular las cuentas, pero sí se corregirán a lo largo del semestre.

¿Que haya más pérdidas quiere decir que el anterior gestor las ocultó a cierre de año y que el auditor externo no las detectó?

Lo que quiere decir es que la auditoría interna ha realizado un ejercicio contable más estricto. La entidad no ha especificado si las nuevas provisiones son consecuencia de alguna reclasificación de activos, que eleva los activos improductivos, de un nivel inadecuado de dotación, o de las dos cosas. En todo caso, lo más cercano a una irregularidad es la concesión de préstamos, por algo más de 200 millones de euros, para que algunos accionistas acudieran a la ampliación de capital, ya que esa operativa implica que hay que restar del capital de máxima categoría el importe conseguido de esta forma.

Si es un ajuste tan leve, ¿por qué las acciones cayeron más de un 10% el día que lo anunció?

El mercado reaccionó por varios factores. Fue una sorpresa, aunque no es inusual en gestores nuevos, el anuncio de provisiones adicionales. La banca de inversión valoró muy negativamente el recorte que conlleva en los niveles de capital y sembró la desconfianza sobre posibles reclasificaciones futuras, que aumenten aún más el volumen de los activos improductivos, que a cierre de año alcanzaban los 35.600 millones de euros. A todo esto se unió la salida del consejero delegado Pedro Larena, anunciada el mismo día, lo que afecta a la imagen de unidad en la gestión, un presupuesto que se espera de un banco que necesita implementar un nuevo plan estratégico.

¿Es tan grave la situación del Popular?

Los ratios de capital son frágiles, ya que han quedado cerca de los mínimos regulatorios exigidos y, por otro lado, aún no ha alcanzado el nivel de provisiones medio del sector. Esto quiere decir que necesita capital para restablecer los ratios a niveles más adecuados, aumentar sus provisiones y acelerar la desinversión en activos improductivos.

¿Podría salir de esta situación con una nueva ampliación de capital?

Esta opción esta casi descartada. Por una parte, la banca de inversión sitúa sus necesidades entre 2.700 y 3.900 millones, pero por ley solo puede ampliar por un máximo del 50% de su capital social actual, lo que arrojaría una cifra de unos 1.200 millones. Además, nadie garantiza el éxito de esta operación, tras apelar al mercado en tres ocasiones desde 2102 y perder la acción en este tiempo más de un 90% de su valor.

¿Qué opciones le quedan al nuevo presidente?

Vender negocios y filiales no estratégicos para menguar, por un lado, los activos ponderados por riesgo y, por otro, sumar plusvalías, lo que conlleva un aumento de los ratios de capital. A la vez, acelerar la desconsolidación de los activos problemáticos. Estas acciones también contribuirían a mejorar la rentabilidad del negocio.

¿Y si no consigue estos objetivos?

Si no consigue materializar las ventas de filiales y activos tóxicos en un tiempo razonable, le queda la opción de vender el Popular a otro banco.

¿Podría el Popular ser intervenido por el Banco de España?

El Popular, a pesar de sus problemas, no presenta en la situación actual las deficiencias graves que justifican una actuación de este tipo, por lo que se descarta.

Si el Popular no soluciona sus problemas, ¿podría quebrar?

A lo largo de la crisis financiera, no hay entidad española que haya quebrado. Las cajas que no consiguieron salir de su delicada situación por sus propios medios fueron integradas en otros grupos financieros. Si el Popular se viera envuelto en un deterioro acelerado, opción que ahora no se contempla, lo más probable es que se acelerara su venta a otra entidad.

¿Se pueden conceder ayudas públicas para absorber al Popular?

La venta a otra entidad no está decidida, ya que Saracho se centra ahora en desinvertir en negocios y filiales. Si se optara por una fusión, el ministro de Economía, Luis de Guindos, se ha mostrado contrario a que se concedan más ayudas o EPA para adquirir una entidad.

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La APBPE - Asociación de Perjudicados del Banco Popular Español, tiene como objetivo defender los intereses de sus miembros frente actuaciones de dudosa legalidad del Banco Popular.

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