Los fondos que pujan por el ladrillo de Popular reclaman una ‘due diligence’ a Santander

PorAPBPE

Los fondos que pujan por el ladrillo de Popular reclaman una ‘due diligence’ a Santander

Fuente: Expansión.

El descuento aplicado es grande, pero hay resistencia a comprar a ciegas. La exigencia de más transparencia podría ralentizar la operación.

La operación de venta de 30.000 millones en activos inmobiliarios de Popular heredados por Santander tras la adquisición del banco ha despertado el interés de la práctica totalidad del sector. La intención de la entidad presidida por Ana Botín de encontrar un socio para que se quede con un 51% de estas carteras permitirá, de llevarse a cabo, el cierre de una de las mayores transacciones desde el inicio de la crisis.

El banco, tras quedarse con Popular, llevó a cabo un saneamiento radical de sus activos tóxicos, elevando sus coberturas muy por encima de la media (un 69%) con el fin de poder ofrecer un fuerte descuento y así llevar a cabo una venta acelerada que permitiera desconsolidar estos activos tóxicos en un corto plazo (unos 18 meses). Sería en el largo plazo cuando la entidad conseguiría rentabilizar la operación, gracias a la gestión especializada y la previsible revalorización de la mayoría de estos activos.

Sobre el papel, una operación con la que todos ganan. Sin embargo, alcanzar un acuerdo definitivo que contente a todas las partes es un reto, según distintas fuentes financieras consultadas. Para Santander, que ha confiado la buena marcha de la operación en su director general adjunto Javier García-Carranza, la prioridad es conseguir desconsolidar cuanto antes ese volumen de activos improductivos al mejor precio. Para los fondos, por su parte, el objetivo es adquirir solo aquellas carteras que más les interesen o bien el paquete completo a un precio que conlleve mayores descuentos.

Una cartera “inmensa”

Uno de los problemas que habrían surgido en los contactos iniciales mantenidos entre Santander (asesorado por Morgan Stanley) y los tres fondos de inversión que han mostrado un mayor interés hasta el momento (Apollo, Lone Star y Blackstone) sería que, aunque los descuentos ofrecidos por el banco son grandes, también lo es el nivel de incertidumbre de una operación que supondría un desembolso de cerca de 5.000 millones de euros y la movilización de unos recursos humanos y materiales casi sin precedentes.

La voluntad del banco de llevar a cabo esta operación de forma acelerada supone que los fondos tengan que presentar ofertas en firme casi sin poder analizar las carteras. El problema es que una compra ‘a ciegas’, cuando se trata de una operación con 30.000 millones en activos y un coste de tantos miles de millones, supone un riesgo demasiado elevado pese a su fuerte descuento.

“El precio es bajo, pero el montante es inmenso”, explica un alto directivo próximo a la operación, que añade que debido al gran volumen de la operación, un desvío de tan solo un 5% o un 10% respecto a los objetivos iniciales puede suponer un coste de cientos de millones de euros.

Los fondos reclaman poder llevar a cabo un análisis pormenorizado del contenido de la cartera y plantean para ello contratar a expertos independientes que les realicen due diligences (análisis pormenorizados) que den cobertura a esta operación. No es nada extraño, sino que es un procedimiento habitual en este tipo de operaciones. Fuentes del banco no comentan si se les ha pedido due diligences y creen que lo interesante será el cierre de la operación y las condiciones.

Los trabajos de valoración, en una cartera como la que pretende colocar el banco presidido por Ana Botín, se prolongarían durante meses. Y estos son unos plazos que, en principio, no le interesan a Santander. “El banco está tratando de llevar a cabo una venta sin dar demasiada información; va a ser interesante ver si sale bien” añaden fuentes del sector.

Lone Star, uno de los tres fondos presentes desde el principio en las negociaciones, ha fichado a la consultora PwC (firma que también ejerce como auditora externa de Popular) para que le asesore en la operación y le ayude en la presentación de una oferta no vinculante, tal y como publicaba este lunes VozPópuli. Fuentes de Santander aseguran que el plazo no vinculante seguirá abierto hasta la presentación de resultados.

Otros planes

Aunque el plan inicial e ideal de Santander pasaría por conseguir un acuerdo con un solo fondo al que colocarle el 51% de su ladrillo (y al que traspasarle también el control de su servicer inmobiliario), lo cierto es que fuentes del mercado no descartan otras opciones debido a lo complicado de la operación.

Los grandes fondos oportunistas llevan años realizando grandes adquisiciones de carteras en España y cada uno de estos inversores tiene unas preferencias y nichos específicos de mercado. Aunque una operación de un volumen como ésta podría parecer atractiva desde un principio.

Otra de estas posibilidades pasaría porque uno o varios de los fondos de inversión interesados hasta el momento se quedaran con una cartera de un tamaño sustancial (un tercio, por ejemplo), pero en la que cada uno de los compradores pudiera seleccionar mejor qué tipo de activo le conviene más y se adapta mejor a su mercado. Este tipo de inversor estaría dispuesto a pagar por el control y la gestión de estas carteras más pequeñas.

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