El BCE destapa los fallos de la resolución de bancos tras sacar pecho con el Popular

PorAPBPE

El BCE destapa los fallos de la resolución de bancos tras sacar pecho con el Popular

Fuente: La información.

  • El organismo dirigido por Draghi agiliza la entrega de datos confidenciales a la Jur sobre bancos en una ley aprobada escasos dos días antes de caer el banco, cuando su resolución estaba en marcha.
  • El mecanismo único de supervisión pide tener un observador permanente de la institución que decide si se liquida o se da una solución a un banco dentro de sus órganos de gobierno.

La resolución del Popular fue considerada un éxito en Europa porque esquivó su entrada en liquidación evitando dañar los depósitos de los clientes, pero puso en evidencia un abanico de ineficiencias en el mecanismo que ahora reguladores y autoridades se apresuran en reparar. El Banco Central Europeo (BCE) ha tomado la avanzadilla con varias iniciativas para engrasar una coordinación con la Junta de Resolución (Jur) que se reveló insuficiente ya desde días antes de precipitarse el impensable desenlace de la entidad, y a raíz también del rescate en la banca italiana.

El equipo dirigido por Emilio Saracho pidió la intervención en la tarde del día 6 de junio ante la imposibilidad de atender al día siguiente a los clientes que solicitasen retirar sus ahorros porque se habían secado las cañerías de liquidez. Pues la víspera, el día 5, el BCE tuvo que precipitar un cambio regulatorio ‘ad hoc’ para agilizar elacceso del organismo de resolución a su información estadística confidencial a fin de que conociese al milímetro el estado real de la entidad financiera.

La regulación establece, a través de un acuerdo (Mou) entre el BCE y la Jur, dicho flujo de información aunque con un sistema que se reveló excesivamente pesado y casi un obstáculo en casos de emergencia. Hasta ese momento, cada vez que el organismo de resolución dirigido por Elke Köenig, requería datos, la solicitud debía ser aprobada por el Consejo de Gobierno del BCE conformado por los 19 gobernadores centrales de la zona euro (Luis María Linde, entre ellos) y que se reúne una vez al mes.

La misma norma abría la opción a que, en determinadas circunstancias, el permiso lo expidiese el Consejo Ejecutivo que preside Mario Draghi e integran otros cinco miembros. La decisión 2017/1258 aprobada ese 5 de junio -el Popular ya era propiedad del Santander en la madrugada del día 7- convierte en general dicha excepción para que la Junta de Resolución tenga acceso a las cifras de los bancos al instante, al hacer descansar la autorización en el órgano de gobierno que maneja el día a día del BCE.

El BCE, aunque en esta ocasión sea la ‘pata’ que se ocupa de la vigilancia de los 3.000 bancos de la eurozona -el denominado Mecanismo de Supervisión Único o Mus-, considera igualmente insuficiente la presencia de representantes de la Junta de Resolución en sus reuniones. Y así lo ha expuesto en un informe enviado hace escasos días al Parlamento europeo. El Mus demanda la existencia de un observador permanente de la Jur en su Consejo de Supervisión casi como una reciprocidad, dado que el ya lo tiene en el organismo que decide en última instancia si hay que meter en la Uvi a un banco para decidir su liquidación o resolución.

Un observador sin voto

El acuerdo de colaboración existente limita dicho acceso a que resulten invitados. Y en prueba de su interés, el Mus dirigido por Danièle Nouy relata que en el último año y medio ha contado con sus visitas en la mitad de las reuniones celebradas. La Junta de Resolución, desvela, conoce la agenda de los temas a tratar de forma previa y tiene acceso a toda la documentación que le pudiera atañer, datos de interés cuando los organismos se autoresponsabilizan de ciertas etapas atravesadas por el Popular en su caída y la asimetría de trato con la banca italiana.

Por último, el BCE ha recogido el guante de Köenig, que denunció en el mismo Parlamento los problemas con que había tropezado con el Popular -la dificultad para acceder a los datos recientes, entre ellos- a los pocos días de resolverlo. El supervisor bancario evalúa la utilidad de una herramienta legal existente en varios países quepermite paralizar la operativa de pagos e ingresos en una entidad financiera para ganar tiempo mientras se busca, diseña e implementa la mejor solución, como pidió Köenig. Fuentes de la institución explican que forma parte de una revisión general sobre el proceso de manejo de crisis que recogerá en una opinión legal.

El Popular ha puesto a prueba todo el engranaje puesto que nunca antes se había procedido a abordar la crisis de una entidad por la nueva autoridad común. En la creación de esta y el resto de instituciones que pueblan la Unión Bancaria el legislador puso especial empeño en garantizar, casi con el establecimiento de murallas chinas, su desempeño autónomo aunque alentando una coordinación sujeta ahora a las primeras enmiendas.

 

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