El Banco Popular pagó 4 millones a Saracho sólo por “aceptar” ser presidente aunque no llegara a serlo

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El Banco Popular pagó 4 millones a Saracho sólo por “aceptar” ser presidente aunque no llegara a serlo

Fuente: El País.

El consejo de administración del Banco Popular mostró tal desesperación en el fichaje del veterano financiero Emilio Saracho que le ofreció condiciones de contratación y retribución inusuales con tal de que aceptara urgentemente convertirse en nuevo presidente. Así aflora en la insólita documentación a la que ha tenido acceso EL MUNDO en el aniversario del nombramiento.

Hace un año, el consejo de administración quería por mayoría desembarazarse del entonces presidente Ángel Ron y autorizó suscribir un acuerdo y un contrato con Emilio Saracho que le garantizó el pago de cuatro millones sólo por “aceptar” el cargo. Según figura en los documentos, podría llevárselos aunque después no se consumara el nombramiento por distintos factores.

Saracho vivía entonces en Londres y era uno de los vicepresidentes del banco estadounidense JP Morgan. La cúpula del Popular recurrió a él como última esperanza de que enderezara el sexto banco del país.

El consejo de administración del Banco Popular anunció el 1 de diciembre el nombramiento de Saracho sin que éste estuviera totalmente convencido y antes de haber firmado el contrato con él, lo que situó a éste en posición de fuerza para negociar. El veterano financiero mostró dudas en todo momento, pero finalmente se mostró disponible para el cargo y firmó “por responsabilidad” ante el riesgo de vacío de poder y una incertidumbre letal para el ya maltrecho Popular, según fuentes consultadas en su entorno.

Saracho quería regresar a España tras su exitosa carrera en JP Morgan pero exigió “una prima de contratación” para dejar la firma estadounidense y el derecho a esperar dos meses antes de decidirse finalmente por asumir la presidencia ejecutiva del Popular, según el contrato.

“Acontecimientos”

Eso hizo que el banco tuviera que darle puertas de salida. Por un lado, el entonces secretario general Francisco Aparicio redactó el llamado Acuerdo de compromisos previos al desempeño como presidente en el que “el banco conoce que el señor Saracho ha tenido que cesar en su anterior empleo como consecuencia de haberse hecho pública la designación como Presidente Ejecutivo del Banco y la firma del correspondiente contrato”. Y agrega: “Por esa razón, se hace necesario acordar determinados derechos a favor del señor Saracho que compensen las consecuencias de la eventualidad de que, antes de su designación como Presidente Ejecutivo, se produzcan determinados acontecimientos”.

Entre esos “acontecimientos” -ver documento adjunto- figura que él mismo no quisiera asumir el cargo, porque la cúpula saliente no hubiera podido formular las cuentas de 2016, que es lo que le sucedió a Rodrigo Rato en 2012 en Bankia. Saracho quería conocer primero las cuentas antes de decidirse a asumir el puesto.

También tenía derecho a irse con el dinero sin llegar a ocupar la presidencia si en las semanas que mediaron entre la firma del contrato, el 28 de diciembre de 2016, y la fecha del nombramiento, el 20 de febrero de 2017, otra entidad tomara el control del Popular. También tenía garantizado el dinero si el Banco Central Europeo consideraba que era mejor que Saracho fuera presidente sin poderes ejecutivos.

El banquero sólo perdería los cuatro millones si el BCE decretaba que no era idóneo para administrar el Banco Popular, un acontecimiento improbable dada la experiencia en el sector bancario de Saracho, economista de 62 años curtido también en el Santander y en Goldman Sachs.

Eso es lo que figura en el acuerdo. En el contrato de Saracho se define los cuatro millones como “prima de contratación” y se explican así: “De forma excepcional, el Banco se compromete a abonar al señor Saracho con ocasión de su aceptación del cargo de Presidente Ejecutivo y en un solo pago la cantidad de cuatro millones de euros”. Finalmente asumió el cargo el 20 de febrero y permaneció hasta el 7 de junio en que cayó el banco y fue entregado al Santander.

Retribución y pagos en especie

El contrato tenía además otros atractivos para el financiero. Por un lado, se le garantizaba una retribución fija de 1,5 millones y pagos en especie a través de seguros de salud, un seguro de vida por valor de 1,5 millones y, además, 30.000 euros para “asesoramiento fiscal de su traslado de residencia a España”.

El banco se comprometió también a pagarle un bonus anual de hasta 1,5 millones adicionales y a aportar, durante los cuatro años de vigencia del contrato, medio millón de euros a un sistema de jubilación. En caso de cese antes del vencimiento del contrato, el banco se comprometió a pagarle 1,5 millones a cambio de que no se fuera a trabajar durante un año a otra entidad bancaria en concepto de “pacto de no competencia”.

Durante ese periodo y sine die, el Popular y Saracho pactaron una cláusula de “prohibición de desacreditación”. “Las partes convienen que el señor Saracho se abstendrá de criticar o desacreditar deliberadamente a la sociedad, cualquiera de las sociedades de su grupo mercantil o a cualquiera de sus respectivos cargos, consejeros, empleados, representantes y clientes actuales o antiguos. El presente apartado subsistirá después de la resolución o extinción de este Contrato”.

Es decir que Saracho tiene prohibido hablar mal del Popular o de Ron o antiguos consejeros de la entidad. Sí podrá revelar información confidencial en caso de que se lo reclame “una autoridad administrativa y/o judicial”, pero debe ser “la estrictamente necesaria para cumplir la orden” y debe procurar “minimizar el perjuicio que de tal revelación pudiera derivarse para la Sociedad”. La caída del Popular se encuentra ya judicializada y Saracho es uno de los investigados.

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